Take Me Home
O lo que sea que dijeron los One Direction en 2012.
Querido diario,
Habréis notado una leve ausencia de la Newsletter de la semana pasada, pero es que he estado de viaje.
Primero de todo, aterricé en Londres.
Y esto, para cualquier persona normal, sería una frase sin más. Pero los que lleváis tiempo por aquí sabéis que yo tengo una especie de maldición con esa ciudad.
Londres y yo mantenemos una relación bastante tóxica. Cada vez que organizo un viaje allí, el universo decide ponerme una prueba. La última vez, fue en agosto de 2024, que tenía entradas para el Eras Tour en Wembley y tres días antes me hice un esguince y no puede ir.
Y me dio muchísima rabia, porque llevaba toda la vida muriéndome de ganas de ir allí. Pero bueno, no pasa nada pero cada vez que voy a Londres no lo digo muy alto por si acaso. Anyways, en enero Harry Styles anunció que iba a hacer una gira basada en residencias (es decir estar muchos días en un sitio haciendo conciertos) y que solo iba Amsterdam y Londres y que si queríamos verlo, teníamos que espabilarnos y sobretodo pagar porque el precio de una entrada era prácticamente el alquiler de un mes por una habitación sin ventana en Barcelona.
Como me hacía tanta ilusión, me monté la excusa perfecta para ir al concierto y para organizar un viaje con Travis.
La verdad es que me hizo muchísima ilusión ver a Harry en directo y en un sitio tan espectacular. Era mi primera vez yendo a ver un ex miembro de One Direction con un chico y me parece muy guay porque en mi adolescencia escuché cositas tan divertidas como que: “suerte buscando novio, porque tus gustos son bastantes infantiles 😛😛😛”. Así que si alguna vez os han dicho esto os aseguro que es una tontería, porque no es verdad. Y que Travis no solo accedió a ir a un concierto, es que volamos a otro país y además se sabía todas las canciones si tener que haber hecho yo nada de presión para que las escuchase. Se sabía hasta las viejas.
Es que fue una pasada escuchar en versión orquesta canciones de One Direction, algo pequeñito se acciona dentro de mi cada vez que estoy en público y ponen canciones de aquella época de mi vida, que se ha ido alargando desde entonces, como un ex novio al que no quieres dejar de hablar porque le tienes muchísimo cariño porque estuvo contigo cuando todo era por primera vez.
La orquesta tocó History, todas miramos al cielo, Harry salió para cantarla (para asegurarnos que no nos imaginamos que él estuvo antes en una boyband, que fue de verdad y se acuerda de la letra de algunas canciones). Pelos de punto mientras estoy escribiendo esto.
Soy este edit ahora mismo:
Al día siguiente fue a un sitio de peregrinación directioner que es el Hard Rock de Picadilly donde hay la cabina telefónica en la que One Direction se hizo una foto para su portada de Take Me Home.
Y mirad que encontré… este pin de osos (mi animal favorito) cosplaying como One Direction en la portada de Take Me Home (mi disco favorito).
Me encanta volver a Londres porque siento que vuelvo a un sitio en el que he vivido, pero solo me resulta todo tan familiar porque he leído demasiados libros y fanfics ambientados allí.
También fuimos a Primrose Hill.
Que este sitio tan guay, que es un parque pero tiene una montañita y se ve la ciudad y además sale en la serie de One Day de Netflix y me hizo gracia porque me leí el libro en ese viaje. Es un safe show/book de mi amiga Eva y sé que Normal People también lo es así que sabía con antelación que la historia iba a ser muy triste, pero me ha gustado mucho. Estas semanas he leído un montón y no sé si era la última que quedaba para leerme One Day, pero os lo recomiendo.
Y por si eso fuera poco, al volver de Londres seguí con el #eurosummer (como llaman los americanos venirse de viaje a Europa en verano) y me fui unos días a Portugal.
De hecho, fui a conocer oficialmente a la familia de Travis.
Y hay algo muy extraño en ese momento. Porque cuando quieres a alguien durante suficiente tiempo, llega un punto en el que ya no solo conoces a la persona. Empiezas a conocer el paisaje que la construyó. Yo estoy acostumbrada a la persona que es en Barcelona pero he podido visitar por las calles por las que iba al colegio, donde quedaba con sus amigos, la habitación de su infancia. Las historias dejan de serlo y empiezan a tener coordenadas.
Y eso me recordó al otro día con mis amigos Mikel y Lucía volviendo de Andorra, de camino a casa escuchando canciones de cuando éramos adolescentes porque no nos conocíamos entonces y solo conocemos la versión de quiénes somos ahora y somos quién somos por lo que una vez fuimos. A mí me encaja que el primer concierto de Lucía fuese Extremoduro y también las historias divertidas de Mikel trabajando en la radio.
Porque conocer las raíces de alguien es entender que nadie aparece de la nada. Todos venimos de algún sitio, de algún código postal, de una casa que igual se sacan los zapatos al llegar a casa o de una mesa donde siempre había demasiada comida.
De una ciudad que todavía llamamos “casa”, aunque ya no vivamos allí. Y es que estoy rodeada de gente que vive lejos de donde nació, yo misma estoy empadronada en una ciudad que no me vio ser niña, pero que me está enseñando a hacerme adulta. Iba decir que Barcelona no sabe que mi disco favorito de One Direction es Take Me Home pero es mentira porque aquí es donde vi a One Direction por primera vez. Lo que si está viendo es como aprendo a ser responsable, a cómo escribo un libro, cómo me enamoro y la cago, como hago de cualquier piso de alquiler, mi hogar. Cómo hago amigos que ya siento familia.
Y, poco a poco, está viendo cómo me convierto en la mujer que aquella niña imaginaba cuando soñaba con marcharse algún día de casa.
Nos leemos la semana que viene.
Un beso.
Lara.







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